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jueves, 29 de mayo de 2014

Qué significa utilizar a alguien

Hemos heredado el pecado original que nos hace ser egoístas. Vivir el amor real en nuestras vidas se vuelve, muchas veces, una verdadera fatiga. En vez de buscar lo mejor para los demás, tendemos a buscar lo mejor para nosotros mismos, sin que nos importen las consecuencias para los demás. Amamos a los demás con "amor de pizza" (de esto ya habíamos hablado) cuando los volvemos "instrumentos" para satisfacer nuestros deseos y sin importar lo que a ellos les pueda suceder.

Nadie quiere ser amado con "amor de pizza". Queremos, en cambio, estar rodeados de personas que se preocupen por nosotros y que busquen lo mejor para nosotros, y que estén con nosotros cuando las cosas nos van mal. Duele, entonces, saber que alguien que parecía amarnos, en realidad nos está utilizando.

¿Cuándo usas a otras personas? Cuando sales con alguien, no para explorar la posibilidad de pasar la vida juntos, sino porque esa persona es atractiva físicamente y te hace sentir bien o te hace ser popular... Cuando te vuelves amigo de alguien, no porque te importe en realidad esa persona, sino porque tiene un buen coche o porque es alguien que te puede ayudar en tus negocios… Recuerda que para recibir amor real debes estar dispuesto a darlo. Aprender a amar, es decir aprender a buscar sinceramente el bien del otro, es un proceso de toda la vida.

¿Cómo saber si alguien te ama o sólo te utiliza? Pregúntate: esta persona, ¿está genuinamente interesada en lo que es mejor para mí? Esta persona, ¿me ve como imagen y semejanza de Dios y me trata con dignidad y respeto? El amor no es sólo estar saliendo con alguien o vivir un romance. El amor es fundamental para la vida y que necesitamos hacer presente en nuestra familia, con nuestros amigos y con cada persona que conocemos.

martes, 20 de mayo de 2014

La voluntad de Dios para ti

"Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os alejéis de la fornicación, que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Que nadie falte a su hermano ni se aproveche de él en este punto, pues el Señor se vengará de todo esto, como os lo dijimos ya y lo atestiguamos, pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad" (1Tes 4, 3-7).

La voluntad de Dios para sus hijos es que sean santos y se abstengan de la inmoralidad. Es lo que Él quiere para nosotros, y nos ofrece la gracia para realizarlo en nuestras vidas. Ya sea que hayas buscado satisfacerte en la impureza durante algunos días o durante algunas décadas, y sin importar qué tanto te has hundido en el vicio, Nuestro Señor te sigue amando y quiere que seas puro, y puede ayudarte a obtener la santidad en tu vida. ¡Nada es imposible para Dios!

Quizá tú abrigas la esperanza de que estos abusos no sean, en realidad, pecados, y de que puedes así continuar con ellos. Podrás preguntarte: ¿Dónde la Biblia lo condena? Bien, pues el Libro del Sirácide condena los pecados solitarios de impureza: El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase (Eclo 23,16-17). También dice el Catecismo de la Iglesia:

“Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado’. ‘El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine’. Así, el goce sexual es buscado aquí al margen de ‘la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero” (no. 2352).

Dios no hizo el acto sexual para nuestra gratificación egoísta, sino para ser utilizado dentro de los límites del matrimonio para dos fines: la procreación de los hijos y la unión del marido y la mujer en una sola carne. El placer que lo acompaña no es, entonces, un fin en sí mismo. El tocar tu cuerpo con impureza y el deleitarte viendo imágenes indecentes es dar un uso distorsionado y egoísta al regalo de la sexualidad que Dios te dio; es hacer del placer un fin en sí mismo, ignorando los verdaderos fines de la función sexual.

Oración: "Dulcísimo Jesús, déjame renunciar a toda impureza; permíteme ser siempre un extraño a los deseos de la carne y a la lujuria de la tierra, que combaten contra el alma; y con tu ayuda, concédeme preservar la castidad sin mancha". (Scott Rosemarie, Clean of Heart, Overcoming Habitual Sins against Purity)

jueves, 15 de mayo de 2014

Amor real o amor de pizza

El ser humano tiene dos miedos: el miedo de no ser amado y el miedo de no poder dar amor. El problema es saber qué es el amor exactamente. Decir "amo a mis papás" y "amo las pizzas" son cosas muy diversas. Cuando digo que amo a mis papás quiero decir que me preocupo por ellos y que quiero ayudarles en todo. Cuando digo que amo las pizzas quiero decir que me encantan sus sabores (peperone, hawaiana, salame, etc.), pero que una vez que satisfago mi hambre me dejan de importar los pedazos que sobran. Son dos maneras diversas de querer. Así que la próxima vez que alguien te diga que te ama o te quiere, míralo profundamente y pregúntate: "¿es amor real o es amor de pizza?"
La pregunta: ¿Te has sentido amado(a) con amor real en tu vida íntima, o con amor de pizza? ¿Has lastimado a otras personas por amarlas con amor de pizza?

viernes, 9 de mayo de 2014

La mujer fácil


Dice Eliécer Salesman que, aunque uno sea fuerte como Sansón, si se encuentra con una Dalila -la mujer que le hizo sacar los ojos- ella podrá hacerle tanto mal como le hizo aquella mujer a ese hombre de Dios. Aunque uno sea tan sabio como Salomón, si se encuentra con mujeres como le sucedió a aquel rey, podrán ellas hacerle perder la fe, como lo hicieron con Salomón. Aunque uno haya sido valeroso como el rey David, si se encuentra con una mujer fácil como fue Betsabé, esa mujer le hará cometer locuras tan grandes como las que cometió David. ¡Ay de aquel que en su vida se encuentre con una mujer fácil! Menos peligroso sería encontrarse con una serpiente venenosa o con una leona enfurecida. Estas le destrozarían el cuerpo, pero aquella le mataría el alma, que es mucho peor. Dice la Sagrada Escritura: "Muchos se extraviaron por la belleza de una mujer, y por su causa el deseo arde como fuego." (Eclo 9,8). (Se dice que triste es una mujer fácil, pero más triste es un hombre que deja a una mujer difícil por una fácil).

jueves, 8 de mayo de 2014

Tesoro en vasijas de barro

Como sacerdote he conocido muchas personas que han pasado por el confesionario. Muchos de ellos han sido ancianos con más de 80 años. Quien piense que a esas edades no existen dificultades con la castidad está equivocado. Y todos hemos conocido que sacerdotes, gobernantes, políticos y líderes de la comunidad tienen a veces problemas serios de castidad. Mantenerse limpios de corazón no es fácil para nadie, aunque las personas ocupen elevados y sagrados cargos, o aunque pasen los años y las arrugas marquen el rostro. En ninguna edad estamos seguros contra los peligros y las tentaciones... Hay que luchar día a día para conservarse limpios. San Pablo nos recuerda que llevamos un tesoro en vasijas de barro, y que la castidad necesita de cuidadosa protección y defensa.