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viernes, 9 de mayo de 2014

Círculo doloroso

La mayor parte de la gente peca contra la castidad porque cree que será feliz cometiendo el pecado. Pero resulta que, apenas consigue lo que se proponía, le produce un disgusto y una repulsión tan grandes, que la persona desearía que eso no hubiera sucedido nunca jamás. Y muchas veces la persona entra en un círculo vicioso: comete el pecado, experimenta un gran disgusto, vuelve a cometer el pecado, vuelve a sentir profundo disgusto, pecado, disgusto, pecado, disgusto.... muchas veces. ¿Hasta cuándo se romperá ese círculo tan doloroso?

martes, 6 de mayo de 2014

Muerte de la conciencia

Sangrenegra fue un terrible asesino, terriblemente temido, en su natal Colombia. Vivió en la mitad del siglo XX y llenó de lágrimas innumerables hogares. Un día alguien le preguntó a este incorregible asesino: "Cuando usted mató a su primera víctima, sintió remordimiento? El respondió: "Sí, en mi primer homicidio sentí gran tristeza y esa noche no pude dormir". "¿Y cuando mató al segundo? Contestó: "Sentí algún pequeño remordimiento, pero pude dormir esa noche". "Y últimamente, cuando ha matado, ¿qué ha sentido usted? -le preguntaron de nuevo. "Pues he sentido un verdadero gozo matando, y ya no me produce pena ni remordimiento alguno".... El pecado petrifica el corazón, insensibiliza la conciencia. ¿Cómo podrá salvarse o convertirse una persona si sus faltas no le producen tristeza ni lo llevan al arrepentimiento? Hay que tener cuidado, no sea que de tanto repetir impurezas, el alma quede insensible y llegue la muerte de la conciencia. Podría ser fatal.